El estrecho de Ormuz ha permanecido cerrado durante gran parte de los últimos seis meses, marcando un escenario bélico que mantiene el crudo Brent cotizando cerca de los 90 dólares por barril. A pesar de que el Fondo Monetario Internacional revisó a la baja las previsiones globales, el impacto macroeconómico exterior contrasta con la profunda contracción interna que sufre Irán, donde el FMI proyecta una caída del PIB superior al 5 por ciento para este año.
Los precios al consumo han registrado repuntes interanuales drásticos, con subidas masivas en productos básicos como alimentos y bebidas, mientras el rial iraní ha tocado mínimos históricos tras los anuncios de nuevas presiones desde Washington. La producción de gas y petróleo se ha visto mermada por los daños y las restricciones operativas, tensionando fuertemente el suministro eléctrico y el combustible en las principales ciudades del país.
Sin embargo, los indicadores convencionales de crisis sistémica —como un colapso bancario generalizado, impagos soberanos masivos o una tasa de desempleo desbocada— no se han materializado de la forma esperada. Expertos económicos apuntan a que la casi nula exposición de la economía iraní a los mercados de capitales extranjeros y la ausencia de deuda externa han impedido la típica fuga de capitales que se produciría en cualquier otra economía abierta bajo un asedio similar.
Este fenómeno de resistencia se apoya en el modelo de concentración económica y control estatal acumulado durante tres lustros de sanciones previas. La capacidad del gobierno para suspender la cotización bursátil indefinidamente, redirigir la producción petroquímica hacia el mercado interno y mantener rutas comerciales terrestres y marítimas alternativas con potencias como China y Rusia ha permitido sostener unos ingresos mínimos en divisas.
Esta situación de resistencia estructural no es ajena al pulso monetario que vive la región, ocurriendo apenas unos días después de [el-rial-irani-toca-nuevo-minimo-historico-ante-el-asedio-financiero-de-ee-uu-971e5c] y profundizando en el escenario descrito en [ee-uu-lanza-una-ofensiva-financiera-global-para-aislar-a-iran-61ad86], donde el asedio de Washington busca asfixiar por completo los canales de financiación de Teherán.