El presidente de Estados Unidos ha afirmado que el estrecho de Ormuz constituye territorio norteamericano, publicando un mapa de la ruta estratégica con el lema de nuevo territorio de Estados Unidos en una plataforma digital. La medida llega ante la frustración de Washington por un conflicto abierto que ha resistido sus exigencias y ha arrastrado al colapso al transporte marítimo internacional. El tráfico a través de la vía se mantiene en mínimos históricos, registrando apenas un puñado de barcos diarios mientras las negociaciones diplomáticas permanecen estancadas.
Por su parte, Teherán ha rechazado categóricamente la amenaza y ha condicionado la reapertura del paso a que Washington cumpla los compromisos adquiridos en un memorando de entendimiento previo. Las condiciones iraníes incluyen el cese del bloqueo naval, el levantamiento de las sanciones petroleras y la devolución de los activos financieros congelados en el extranjero. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó con rotundidad que la vía permanecerá cerrada hasta que se ejecuten íntegramente estas demandas y cesen las operaciones militares en todos los frentes.
En paralelo, el conflicto en la zona continúa dejando incidentes armados contra la navegación comercial. La agencia de operaciones marítimas del Reino Unido informó que una embarcación de salida fue alcanzada por un proyectil desconocido durante su tránsito por el estrecho, causando daños en la sala de máquinas y una baja en la tripulación. Estos ataques coinciden con el informe de datos preliminares que reflejan una parálisis casi total en el paso de superpetroleros y transportes de gas natural licuado, socavando las cadenas de suministro globales.
Las autoridades iraníes han apuntado directamente a Israel como el actor principal que busca torpedear cualquier entendimiento diplomático. El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, aseguró que el régimen israelí se ha empeñado en sabotear la aplicación de los acuerdos alcanzados y prolongar los combates en la región. Según Araghchi, las demandas iniciales de rendición incondicional por parte de la Casa Blanca colapsaron tras la resistencia militar iraní, obligando a negociar bajo las condiciones impuestas por Teherán.
Este escenario de tensión extrema se entrelaza de manera directa con otros movimientos globales en el tablero energético, tal como se expone en la noticia el petróleo de texas sube un 0,86% por las tensiones en ormuz, donde la inestabilidad de la ruta repercute inmediatamente en los mercados financieros. Asimismo, esto ocurre apenas unos días después de iran prepara postura ofensiva ante el fin del alto el fuego en ormuz, y no parece casualidad que la crisis de suministro comience a alterar los flujos de exportación de combustible en potencias como China, mientras el coste de la confrontación golpea duramente la economía interna iraní con una inflación disparada.