El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado este martes que la confrontación bélica con Irán se mantendrá activa de manera indefinida hasta alcanzar los objetivos marcados por Washington.
Esta declaración se produce en un escenario de máxima tensión geopolítica en Oriente Medio, marcado por la imposición de sucesivos paquetes de sanciones económicas y por la reorganización de las rutas de tránsito energético y militar en zonas clave como el estrecho de Ormuz.
En este contexto, la administración estadounidense busca consolidar su estrategia de presión máxima frente a Teherán, desatendiendo las llamadas internacionales a la distensión y priorizando una política exterior de confrontación directa.
Esto ocurre apenas unos días después de 'trump-afirma-que-mojtaba-khamenei-sigue-vivo-tras-el-ataque-en-medio-oriente', y no parece casualidad dentro de la actual campaña de desgaste y operaciones militares selectivas impulsada por la Casa Blanca.
Los mercados energéticos y los actores regionales observan con preocupación la prolongación de un conflicto cuyas repercusiones económicas amenazan con desestabilizar el comercio global de materias primas y tecnología financiera.