El Ministerio de Defensa de Taiwán ha informado sobre la detección de un repunte en la actividad militar de la República Popular China en las inmediaciones de la isla. Este movimiento castrense llama la atención por producirse justo después de la cumbre oficial entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping.
La isla, autogobernada pero reclamada por Pekín como parte inalienable de su territorio, se encuentra en una situación de constante tensión geopolítica. Los despliegues y patrullajes de fuerzas navales y aéreas chinas suelen intensificarse en momentos clave de la diplomacia internacional.
Actores gubernamentales y analistas de defensa en Washington llevan tiempo advirtiendo sobre la necesidad de blindar los compromisos de defensa con la isla, tal como se refleja en exigencias recientes en Washington para blindar los compromisos de defensa con Taiwán.
Este escenario de presión constante también ha llevado a las autoridades de Taipéi a preparar su propia respuesta defensiva, en un contexto donde recientemente se anunciaron diez días de maniobras de combate en el norte.
Todo esto ocurre apenas unos días después de exigen en Washington blindar los compromisos de defensa con Taiwán, y no parece casualidad que la diplomacia de las grandes potencias venga acompañada de demostraciones de fuerza en el estrecho.