El Congreso de los Diputados ha vivido momentos de tensión después de que la Policía Nacional procediera a precintar varias zonas de la cámara baja al detectarse un ambiente irrespirable por gas pimienta en un baño. El suceso ha obligado a restringir el acceso a zonas clave como una de las cafeterías y despachos parlamentarios vinculados a formaciones políticas.
Los hechos se han desencadenado de manera casi simultánea a un incidente en el hemiciclo, donde la presidenta de la cámara ordenó la expulsión de una diputada del Partido Popular tras exhibir un bote de gas pimienta durante su turno de preguntas dirigido al ministro del Interior.
El episodio ha generado alarma entre el personal y los representantes públicos presentes en el edificio, provocando que una mujer tuviera que recibir asistencia médica de urgencia tras presentar síntomas compatibles con la inhalación de la sustancia, como fuertes vómitos y dificultad respiratoria.
Las autoridades policiales han desplegado un dispositivo en el interior de las instalaciones institucionales para esclarecer el origen exacto del vertido y determinar si existe una vinculación directa entre la exhibición del spray en el pleno y su posterior liberación en las dependencias comunes.
Este tipo de incidentes de seguridad en el corazón de la soberanía nacional exponen fallos operativos y una crispación institucional sin precedentes recientes en el debate político español, alterando el normal funcionamiento de las cámaras de representación.