Un niño ha muerto este jueves a consecuencia de disparos del Ejército de Israel en la zona humanitaria de al-Mawasi, situada en Rafah, en el sur de la Franja de Gaza. Fuentes médicas y de emergencia citadas por medios locales confirmaron el fallecimiento, que se produce en el marco de una ofensiva continuada sobre el territorio palestino.
Horas antes del suceso en al-Mawasi, las fuerzas israelíes abatieron a otro palestino en el campamento de refugiados de Jabalia, en el norte de la Franja. Estas operaciones elevan la presión sobre una población civil que sobrevive en condiciones extremas y bajo un bloqueo militar constante que impide la llegada de recursos básicos.
El balance de víctimas mortales desde la declaración del pasado alto el fuego supera ya las 1.400 personas en toda la Franja de Gaza, según los registros de los servicios de emergencia locales. La persistencia de las operaciones militares demuestra que las restricciones acordadas no han supuesto un freno efectivo para las acciones armadas sobre el terreno.
Esta situación de violencia continuada se solapa con otras crisis humanitarias en el enclave, como la falta de acceso a suministros médicos esenciales para los heridos y amputados, un problema derivado directamente de los controles fronterizos. Esto ocurre apenas unos días después de [ninos-amputados-en-gaza-sin-acceso-a-sillas-de-ruedas-por-el-bloqueo-cf4709], y no parece casualidad en el contexto de asfixia sistemática de la Franja.
La continuidad de estas operaciones militares choca con las advertencias de diversos organismos internacionales y actores diplomáticos que reclaman el fin de las hostilidades y el respeto al derecho internacional humanitario, mientras los frentes de conflicto siguen abiertos sin visos de una solución negociada a corto plazo.