El primer ministro de Israel intervino este miércoles en la Asamblea General de las Naciones Unidas en una sesión marcada por la ausencia de numerosas delegaciones en señal de protesta por la invasión de Gaza. Durante su discurso, el dirigente desestimó las acusaciones de genocidio vertidas contra su país y las calificó como la mayor mentira del siglo, defendiendo la dureza de sus operaciones militares frente al aislamiento internacional.
La intervención se produce en un momento de máxima tensión regional y de elevada presión política interna para el mandatario israelí, que afronta unos comicios decisivos el próximo mes. En la misma tribuna, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, intervino para denunciar una auténtica limpieza étnica contra la población palestina, evidenciando la fractura total en los relatos expuestos ante el organismo supranacional.
En el plano diplomático, el despliegue verbal en Nueva York refleja la incapacidad de los mecanismos multilaterales para frenar la escalada bélica en Oriente Medio. La falta de quórum en el hemiciclo durante el turno israelí ilustra el desgaste de las alianzas tradicionales del Estado hebreo en el foro de la ONU, donde el coste reputacional de la campaña militar sigue en aumento.
Esta escenificación en la Asamblea General guarda una relación directa con lo recogido en netanyahu-desafia-a-la-onu-en-una-asamblea-general-parcialmente-vacia-c14d39, donde ya se advertía sobre el boicot y el vacío institucional al que se enfrentaría la delegación israelí. El choque dialéctico con Abbas consolida una dinámica de confrontación permanente que anula cualquier vía de distensión diplomática a corto plazo.
El tablero geopolítico global asiste así a una huida hacia adelante de los actores implicados, que utilizan los grandes altavoces internacionales para consolidar sus respectivas bases electorales y discursos de fuerza. La ausencia masiva de representantes no altera los acontecimientos sobre el terreno, pero marca un punto de inflexión en la legitimidad que los organismos internacionales otorgan a las operaciones en curso.