Los ministros israelíes Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich han exigido públicamente que Israel imponga sanciones a Gran Bretaña y reconozca la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas. La airada reacción política se produce en respuesta a la inminente decisión del gobierno británico de prohibir el comercio con los asentamientos ilegales israelíes situados en territorio palestino ocupado.
Smotrich, titular de la cartera de Finanzas en Israel, abogó abiertamente por la expulsión del embajador británico y lanzó duras críticas contra la administración de Londres. Por su parte, Ben Gvir utilizó sus redes sociales para instar al primer ministro Benjamin Netanyahu a respaldar formalmente los reclamos de Argentina sobre el archipiélago del Atlántico Sur.
Las tensiones bilaterales se intensifican mientras el primer ministro británico, Andy Burnham, impulsa una batería de medidas contra la política de asentamientos de Israel. Esta ofensiva diplomática británica cuenta con el rechazo explícito de la administración estadounidense de Donald Trump, quien ya advirtió que no respaldaría a Londres en caso de un conflicto en la zona.
Este cruce geopolítico se enmarca en un escenario de fricciones crecientes donde la política exterior británica choca tanto con los intereses de Tel Aviv como con la postura de Washington. Mientras tanto, Buenos Aires observa cómo su disputa histórica con el Reino Unido es instrumentalizada en medio de un pulso diplomático internacional.
Esta escalada verbal y diplomática ocurre apenas unos días después de Reino Unido desafía a Trump con sanciones a los asentamientos, consolidando un frente de tensión en el que convergen las fricciones comerciales, los intereses sobre recursos naturales y las disputas territoriales globales.