Los miembros del bloque BRICS han iniciado una nueva cumbre en Delhi con el objetivo explícito de medir su consenso frente a las principales crisis que sacuden el tablero internacional, desde los conflictos armados activos hasta las reglas que rigen el comercio mundial y la arquitectura financiera global.
Este movimiento se produce apenas unos días después de que la cumbre de los BRICS desnuda la falta de cohesión y el peso de las agendas individuales pusiera de relieve las profundas costuras y divergencias internas que dificultan una acción verdaderamente unificada entre los socios del grupo.
La cita en la capital india también guarda una relación directa con el contexto marcado por el artículo titulado putin y pezeshkian arremeten contra la hegemonía del dólar ante la cumbre de los brics, evidenciando que la desdolarización y la búsqueda de alternativas al sistema financiero occidental continúan siendo ejes vertebradores del discurso común.
En paralelo, el encuentro se celebra en un escenario donde las tensiones regionales y las maniobras de actores como Irán, representado en espacios previos por figuras como pezeshkian reivindica en la cumbre de los brics la resistencia de iran frente a washington, condicionan las alianzas tácticas de los países emergentes.
La cumbre de Delhi pone a prueba la capacidad de estas potencias para articular una respuesta conjunta ante los centros tradicionales de poder o si, por el contrario, las ambiciones nacionales de cada Estado miembro terminarán por vaciar de contenido práctico las grandes declaraciones multilaterales.