Los jefes de Estado y de Gobierno de las economías que conforman el bloque BRICS han acordado una postura común respecto a la creciente tensión en Oriente Medio, un foco de inestabilidad que amenaza con desatar una crisis energética global. Durante la cumbre celebrada en Nueva Delhi, los mandatarios consensuaron un documento oficial que subraya la urgencia de frenar las hostilidades y evitar un conflicto a gran escala en la región.
La redacción del comunicado requirió de negociaciones de última hora debido a las divergencias internas entre los distintos socios del bloque. Mientras potencias como China e India priorizan la estabilidad de sus rutas de suministro energético y la contención diplomática, otros miembros han presionado para endurecer el tono frente a las acciones militares de las potencias occidentales y sus aliados en la zona.
Este posicionamiento diplomático se produce en paralelo a los movimientos estratégicos de Pekín en la misma cumbre, donde el liderazgo chino ha intentado capitalizar el foro para proyectar una imagen de mediador global. Esta aproximación multilateral contrasta fuertemente con la línea de confrontación y las acusaciones cruzadas de sabotaje y ataques a infraestructuras petroleras que mantienen Washington y Teherán.
El llamamiento a la moderación se alinea con las discusiones sobre la seguridad marítima y el transporte de hidrocarburos, temas centrales en la agenda de los emergentes ante el riesgo de estrangulamiento en puntos críticos como el mar Rojo y el golfo Pérsico. Todo esto ocurre apenas unos días después de [xi-jinping-impulsa-en-la-cumbre-brics-un-plan-industrial-de-ia-y-paz-en-oriente-medio], y no parece casualidad que el bloque intente erigirse en alternativa a la diplomacia occidental.
La declaración conjunta de Nueva Delhi consolida la voluntad de los BRICS de actuar como un contrapeso geopolítico estructurado, capaz de emitir mensajes unificados sobre crisis internacionales que afectan directamente a los mercados financieros y a las cadenas de suministro globales. La efectividad real de estas peticiones de moderación dependerá, sin embargo, de la capacidad de influencia económica y diplomática que el bloque pueda ejercer sobre los actores directos del conflicto.