El presidente de la Reserva Federal de EE. UU., Kevin Warsh, ha manifestado este 28 de agosto de 2026 que la inflación subyacente debe descender, advirtiendo que de lo contrario la institución tendrá trabajo pendiente en materia de política monetaria.
Estas declaraciones se produjeron durante su intervención en el evento anual celebrado en Jackson Hole, un foro que reúne de forma periódica a los principales directivos de la banca central internacional para trazar las líneas de actuación económica global.
El posicionamiento de Warsh llega en un momento especialmente delicado para los mercados financieros y las decisiones de los organismos supranacionales, justo antes de que se celebre la próxima reunión oficial destinada a definir si se aplicarán modificaciones en las tasas de interés norteamericanas.
La evolución de este indicador resulta determinante no solo para la economía interna de Estados Unidos, sino también para la estabilidad de los mercados globales y la cotización de materias primas clave, en un escenario marcado por tensiones geopolíticas y costes energéticos elevados.
Este movimiento de la Reserva Federal entronca directamente con las tensiones macroeconómicas globales y se produce en paralelo al complejo escenario abierto tras la escalada en Oriente Medio, tal como se analizó previamente en [el-petroleo-abre-en-82-dolares-al-cumplirse-seis-meses-de-guerra-contra-iran-3563e8].