El gobierno israelí ha instruido a su ejército para expulsar a la población palestina de aquellas zonas de la Franja de Gaza desde donde se vuelen cometas o globos con dirección a territorio israelí. Según informes de medios locales recogidos esta semana, la orden fue impartida por el ministro de Defensa, Israel Katz, al jefe del ejército, Eyal Zamir, tras cumplirse un ultimultum gubernamental sobre los lanzamientos hacia comunidades del Néguev.
Desde la perspectiva de Tel Aviv, cada lanzamiento de estos artefactos de papel y plástico es considerado un acto de terrorismo, a pesar de que el propio ejército reconoció semanas atrás que no representaban un peligro directo para la población civil. Las nuevas directrices contemplan respuestas militares contundentes, incluyendo la evacuación forzosa de barrios enteros para desmantelar lo que califican como centros de actividad hostil.
La decisión se produce en un contexto de creciente presión por parte de los consejos regionales fronterizos y sectores políticos que exigen mano dura ante cualquier alteración de la seguridad. Dirigentes locales han manifestado públicamente su negativa a aceptar políticas de contención, comparando la situación actual con el clima imperante antes del 7 de octubre.
Organizaciones no gubernamentales en Gaza, en coordinación con Hamás, han intentado frenar la práctica pidiendo a las familias que eviten que los niños vuelen cometas, con el fin de proteger vidas ante la inminencia de represalias. Sin embargo, altos cargos de Hamás han denunciado la medida como una paradoja surrealista en la que una potencia nuclear moviliza recursos militares contra juguetes de papel.
Esto ocurre apenas unos días después de alarmas internacionales por el inminente colapso del alto el fuego en Gaza, y no parece casualidad que la escalada retorne bajo pretextos mínimos mientras persisten los bombardeos sobre el enclave.