Los ciudadanos de Islandia rechazaron este sábado en las urnas la propuesta de reabrir las negociaciones para unirse a la Unión Europea, optando por mantener su independencia legislativa y económica. La opción del «no» se impuso con el 52,8% de los votos frente al 47,2% del «sí», en una consulta marcada por una profunda división nacional y una participación significativa.
El proceso de adhesión de Islandia se remonta a julio de 2009, cuando el país solicitó formalmente el ingreso tras el colapso de su sistema bancario. Aunque las negociaciones avanzaron inicialmente, el proceso fue congelado en 2013 por un gobierno de centro-derecha y, en 2015, Reikiavik pidió formalmente no ser considerado país candidato, un estatus que el actual ejecutivo socialdemócrata intentó reactivar.
Los principales actores implicados en este choque político han sido la actual primera ministra, la socialdemócrata Kristrún Frostadóttir, impulsora de la consulta, y los sectores de la oposición junto a movimientos euroescépticos como Heimssýn. Mientras el gobierno defendía la necesidad de sondear las condiciones de membresía, los críticos denunciaron una maniobra engañosa para eludir un rechazo frontal a las instituciones comunitarias.
Los intereses en juego giran en torno a la soberanía nacional, el control de los caladeros de pesca —el capítulo más delicado y nunca abierto—, la política monetaria y la primacía del derecho comunitario sobre la legislación islandesa. Opositores como el exministro de Exteriores Gudlaugur Thor Thordarson señalaron que la adhesión implicaría una transferencia masiva de poder ejecutivo y legislativo a Bruselas y la jurisdicción de los tribunales europeos.
Este movimiento se produce apenas unos días después de islandia-entierra-de-forma-definitiva-su-adhesion-a-la-union-europea-624691, y no parece casualidad dentro del tablero geopolítico regional. La propia calendarización del referéndum se vio influenciada por la presión de potencias extranjeras y el contexto ártico, marcado por las tensiones en torno a Groenlandia y la seguridad en el norte global.