El mercado global del wolframio se enfrenta a una crisis de suministro debido a la escasez de materias primas y a las restricciones impuestas por los principales actores estatales. El director ejecutivo de Almonty Industries, Lewis Black, advirtió que los planes de rearme occidental chocan con la realidad de una cadena de suministro altamente vulnerable y dependiente de terceros. Los precios del wolframio en Estados Unidos y Europa se mantienen elevados alrededor de los 3.000 dólares por tonelada métrica, mientras que la tendencia en los mercados internos de China muestra un repunte de precios.
La situación se complica aún más por regulaciones indirectas que actúan como barreras comerciales. A principios de agosto, Pekín sancionó a varias entidades extranjeras, entre ellas la Responsible Business Alliance (RBA), encargada de las auditorías de minerales responsables que exige gran parte de la industria occidental. Al quedar inhabilitadas estas certificaciones en territorio chino, los compradores de Estados Unidos y Europa se encuentran con obstáculos normativos para aceptar productos que contengan materiales procedentes de China.
A esta restricción normativa se suma un endurecimiento de los controles de origen por parte de las potencias occidentales. A partir del 1 de enero de 2027, el Pentágono vetará los contratos de defensa que utilicen wolframio originario de China, Rusia, Irán y Corea del Norte, exigiendo trazar el mineral desde su extracción original en la mina. Paralelamente, los países productores comienzan a cerrar el grifo a la exportación de mineral sin procesar, como ocurrió con la prohibición dictada por Zimbabue y el borrador de restricciones evaluado en Vietnam.
Ante este escenario de escasez y competencia geopolítica, las empresas mineras occidentales buscan asegurar yacimientos fuera de la esfera de influencia china. Almonty Industries ha cerrado acuerdos recientes en Ruanda y España para procesar y extraer mineral exento de conflicto, en un intento de garantizar los insumos necesarios para la reindustrialización occidental. Sin embargo, analistas económicos señalan que la falta de capacidad inmediata y la complejidad geológica impiden una sustitución rápida de la producción asiática.
Esta carrera por el control de materiales críticos coincide con un clima de tensión geopolítica generalizada y presión sobre los mercados de materias primas, y se produce apenas unos días después de [Europa ante la vulnerabilidad tecnológica: la dependencia de la IA de EE. UU.], y no parece casualidad en un momento en que las potencias reconfiguran sus cadenas de suministro estratégicas para reducir dependencias críticas.