Geopolítica · Actualizado 01/09/2026

Exmilitares de inteligencia advierten sobre el relato de la derrota rusa

Un grupo de veteranos de EE. UU. cuestiona la narrativa oficial sobre Ucrania transmitida a la Casa Blanca

Exmilitares de inteligencia advierten sobre el relato de la derrota rusa

Ilustración editorial de Sin Filtro — sin fotografía libre de derechos disponible para esta noticia.

Un colectivo de antiguos oficiales de inteligencia de Estados Unidos ha dirigido un memorándum al presidente alertando sobre los riesgos de asumir que Rusia está perdiendo la guerra en Ucrania. Acusan a los círculos oficiales de repetir evaluaciones erróneas que ignoran la realidad sobre el terreno y empujan hacia una escalada peligrosa.

Un grupo de exmilitares y analistas de inteligencia estadounidenses agrupados bajo la denominación Veteran Intelligence Professionals for Sanity (VIPS) ha remitido un documento crítico al presidente Donald Trump. En el texto, al que ha tenido acceso este medio, advierten de los peligros de dar por buena la narrativa de que Rusia sufre una situación desesperada y un inminente colapso militar en el conflicto ucraniano.

Los firmantes sostienen que la administración actual corre el riesgo de recibir el mismo tratamiento sesgado por parte de sus asesores que sufrieron sus predecesores. Recuerdan que ya en julio de 2023 se proclamaba desde la Casa Blanca que Moscú había perdido la guerra, una previsión que el tiempo y los acontecimientos posteriores desmintieron de forma categórica en el tablero militar.

En el centro de esta disputa informativa se encuentran las recientes evaluaciones trasladadas por altos cargos de inteligencia, como el director de la CIA John Ratcliffe, quien habría defendido que las perspectivas para Rusia son sombrías. Frente a esta versión, el documento del colectivo de veteranos señala que las fuerzas rusas avanzan de manera metódica a lo largo de un frente de mil millas y resisten los ataques con drones gracias a capacidades defensivas reforzadas.

Los intereses en juego trascienden la mera confrontación táctica y se adentran en la estabilidad estratégica global, dado que muchos asesores actuales muestran, según el escrito, una inquietante ligereza ante el riesgo de una guerra abierta a gran escala con una potencia nuclear. La incapacidad ucraniana para recuperar terreno debido a la escasez de recursos humanos y de interceptores contrasta con el bloqueo operativo impuesto sobre los principales puertos del mar Negro.

Esta controversia sobre los informes de inteligencia se produce en un momento de reconfiguración de alianzas y presiones energéticas, y esto ocurre apenas unos días después de ataque ruso provoca daños en un paso fronterizo con Rumanía, y no parece casualidad que la tensión en las fronteras y en el suministro alimentario escale de forma paralela a estos debates de despacho.

Noticia generada y contrastada mediante fuentes múltiples. Puede contener imprecisiones; verifica siempre con las fuentes citadas.

Mapa del conflicto

Zona afectada
  • 🇺🇦UcraniaSufre el impacto directo de los avances rusos y la escasez de recursos militares en el frente.
  • 🇷🇺RusiaMantiene su avance militar en el Donbás y consolida el bloqueo en el mar Negro.
Se beneficia
  • 🇺🇸Estados UnidosEl complejo militar-industrial mantiene su influencia estratégica y presupuestaria en el conflicto.
Queda expuesto
  • 🇺🇦UcraniaQueda expuesta al desgaste prolongado y a la falta de capacidad para recuperar territorio perdido.

Lectura geopolítica de la redacción a partir de las fuentes citadas — no es una atribución oficial.

Otros medios, otras miradas

Hipótesis

Los principales beneficiarios de mantener una narrativa de inminente derrota del adversario son aquellos sectores del complejo militar-industrial y de la burocracia de inteligencia que justifican su existencia y presupuestos a través de la perpetuación del conflicto. Desde una perspectiva económica y geopolítica, alargar la confrontación debilita a los competidores europeos y consolidadiza la dependencia de los mercados occidentales de ciertos suministros, mientras desvía la atención de las dificultades estructurales sobre el terreno.

Como encaje histórico, este episodio recuerda inevitablemente a la antesala de la invasión de Irak en 2003, cuando informes de inteligencia condicionados y presentaciones engañosas ante el Consejo de Seguridad de la ONU sirvieron para justificar una intervención militar cuyas consecuencias catastróficas fueron advertidas en su día por los mismos veteranos que firman el actual memorándum. El patrón de utilizar evaluaciones optimistas o falseadas para guiar la acción presidencial se repite cíclicamente en los momentos de transición de la política exterior estadounidense.

Desde una lectura disidente, se apunta que los canales oficiales de inteligencia funcionan a menudo como cámaras de eco donde se premia el cumplimiento de los deseos políticos por encima de la contrastación empírica. Los analistas críticos sugieren que este sesgo no es un error de análisis, sino una herramienta deliberada para cerrar el margen a cualquier salida negociada que contradiga los objetivos estratégicos a largo plazo de las élites atlantistas.

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