El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha emitido una orden de emergencia que permite a la administración de Donald Trump retomar las deportaciones de migrantes hacia terceros países, aquellos que no son sus lugares de origen. La decisión del alto tribunal, aprobada por la mayoría conservadora de seis magistrados frente a tres votos liberales en contra, congela el fallo previo del juez de distrito Brian Murphy y la resolución del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito.
El programa en cuestión, adoptado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en marzo de 2025, permite a los funcionarios migratorios expulsar a extranjeros en plazos de apenas seis horas basándose en acuerdos diplomáticos. Según la argumentación gubernamental, esta vía se utiliza cuando resulta imposible realizar devoluciones rápidas a los países de origen de los indocumentados.
Los demandantes y diversas organizaciones de derechos humanos sostienen que la política elude las restricciones legales y vulnera el derecho al debido proceso al no permitir a los afectados argumentar si se enfrentan a riesgos de tortura o persecución en los destinos asignados. Hasta la fecha, más de 25.000 personas han sido expulsadas bajo este esquema hacia cerca de 29 países, destacando México entre los principales receptores.
El litigio se intensificó tras una resolución del Primer Circuito que tumbó la guía del DHS por considerar insuficientes las garantías basadas en meras promesas diplomáticas de no persecución. Ante esto, el procurador general D. John Sauer solicitó la intervención urgente del Supremo argumentando que las decisiones judiciales inferiores provocaban caos operativo y afectaban la compleja diplomacia bilateral necesaria para concretar estas deportaciones.
La decisión actual no resuelve el fondo del asunto judicial, sino que restablece provisionalmente la política migratoria mientras el tribunal examinará el caso en una vista programada para el próximo diciembre de 2026. Esto ocurre apenas unas días después de que el Senado tumba el Tratado de Francia en plena visita de Macron, mostrando un panorama de tensiones en las relaciones exteriores estadounidenses.