El representante comercial adjunto de Estados Unidos, Jeff Goettman, mantuvo una ronda de encuentros en Buenos Aires con el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno, con el objetivo de encarrilar los intereses comerciales de la administración norteamericana en la región.
Durante las reuniones, el funcionario de la administración Trump exigió que se acelere la ratificación del acuerdo comercial bilateral, una medida diseñada específicamente para rebajar los aranceles aplicados a la entrada de bienes procedentes de Estados Unidos en el mercado argentino.
Este movimiento se enmarca en la estrategia exterior de Washington para asegurar ventajas comerciales directas en el Cono Sur, utilizando su peso diplomático y económico para presionar a los gobiernos locales en favor de sus sectores productivos y exportadores.
La visita de Goettman pone de manifiesto la subordinación de la agenda económica de la Casa Rosada a las exigencias de la potencia norteamericana, buscando un encaje normativo que favorezca de manera unilateral la balanza comercial estadounidense.
Esta presión diplomática y comercial se produce en un tablero internacional marcado por tensiones globales y acuerdos bilaterales de carácter asimétrico, y enlaza con dinámicas previas donde las élites financieras e industriales de Estados Unidos marcan el paso de las políticas económicas periféricas.