El Departamento del Tesoro de EE. UU. ha anunciado este viernes la imposición de sus primeras sanciones 'secundarias' en el marco de la estrategia de máxima presión económica impulsada por la administración de Donald Trump frente a Teherán. La medida recae directamente sobre las sucursales en los Emiratos Árabes Unidos de Banque Misr, una de las principales entidades bancarias de Egipto, cortando su acceso a las instituciones financieras estadounidenses y prohibiendo cualquier transacción en dólares.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha señalado que la advertencia lanzada a los facilitadores del régimen iraní se ha materializado con este castigo financiero, acusando a la entidad de mantener un apoyo continuo a Teherán. Paralelamente, las autoridades estadounidenses han sancionado a una entidad en Hong Kong y a una persona vinculada al Banco Melli de Irán por actividades de blanqueo de capitales destinadas a sostener la red financiera iraní.
El trasfondo de esta decisión refleja la tensión latente sobre los aliados tradicionales de Washington en Oriente Medio, como Egipto y los Emiratos Árabes Unidos, que mantienen canales económicos complejos en la región. Mientras el Banco Central de Egipto ha aclarado que la medida se restringe exclusivamente a las operaciones de las sucursales emiratíes de Banque Misr y no afecta a su matriz en El Cairo ni a otras oficinas internacionales, el impacto directo demuestra la voluntad de Washington de vigilar los flujos financieros periféricos.
Esta ofensiva se produce en un contexto en el que la Casa Blanca ha decidido frenar temporalmente las acciones militares directas contra Irán para priorizar un bloqueo económico total que asfixie sus líneas vitales en sectores como la tecnología, las criptomonedas, el oro, la aviación y el transporte marítimo. La gran incógnita sigue siendo si la administración estadounidense se atreverá a aplicar medidas punitivas similares contra Pekín debido a su persistente relación comercial en el mercado petrolero con la República Islámica.
Este movimiento sobre el tablero financiero global se entrelaza con las tensiones recientes en el suministro energético, conectando de forma indirecta con dinámicas ya analizadas en este medio como se observa en [el-coste-de-mover-crudo-en-el-golfo-se-dispara-a-niveles-record-por-la-guerra], donde la presión sobre las rutas y los flujos monetarios incrementa la asfixia económica en la región del Golfo.