El diputado de la Kneset Zvi Sukkot, miembro del partido Sionismo Religioso liderado por el ministro de Finanzas Bezalel Smotrich, destruyó este martes el Monumento a los Mártires Palestinos en la aldea de Madama, situada al sur de Nablus. Utilizando un martillo, el político arrasó con la estructura conmemorativa dedicada a dos palestinos que habían abatido a israelíes, justificando la acción bajo el argumento de que el memorial incitaba a los menores locales a convertirse en mártires. La demolición se produjo mientras el legislador estaba acompañado por efectivos militares israelíes, a pesar de que el propio ejército aseguró posteriormente que la operación no contaba con la autorización oficial pertinente.
El incidente se enmarca en una campaña sostenida de Sukkot contra los memoriales palestinos en la región, la cual incluyó peticiones formales de inspección y acciones previas en otras localidades de Cisjordania. El ejército israelí emitió un comunicado señalando que Sukkot y su equipo actuaron de manera engañosa y manipuladora, poniendo en peligro a los soldados desplegados en la zona, aunque al mismo tiempo reiteró que las fuerzas armadas destruyen habitualmente símbolos considerados de incitación dentro de su estrategia contra el terrorismo. Por su parte, el jefe de la aldea de Madama, Rami Nassar, rechazó la versión castrense y aseguró que los soldados simplemente presenciaron y permitieron el vandalismo.
Zvi Sukkot ocupa la presidencia del Comité de Educación de la Kneset y su historial reciente incluye otros episodios de incursiones y ataques a propiedades palestinas, como el vandalismo en una escuela de Jerusalén y un intento de asalto a un centro educativo en Tuba-Zangariyye. Su creciente protagonismo en estas acciones directas sobre el terreno expone el grado de impunidad con el que operan los sectores más radicales dentro de la coalición gubernamental actual. La reiteración de estos actos de hostigamiento directo apunta a una normalización de la confrontación en los territorios ocupados.
Las repercusiones políticas no tardaron en llegar desde el arco opositor israelí, donde figuras como Gadi Eisenkot y Yair Golan arremetieron duramente contra el primer ministro Benjamin Netanyahu por permitir la actuación de anarquistas que erosionan la seguridad y la imagen internacional de Israel. Eisenkot calificó el comportamiento de Sukkot como una desgracia, mientras que el ministro de Exteriores, Gideon Sa'ar, se limitó a señalar que los parlamentarios no son la autoridad soberana en Cisjordania, evidenciando fisuras y tensiones dentro de la propia estructura de poder respecto a los límites de la acción política en los territorios.
Este clima de escalada y desafíos abiertos a la legalidad oficial en Cisjordania ocurre apenas unos días después de la-junta-de-paz-exige-a-israel-cumplir-el-alto-el-fuego-en-gaza-6ced08, entrelazándose con un escenario regional marcado por la presión internacional, los intentos de contención diplomática y las tensiones militares en múltiples frentes. La connivencia o incapacidad de las autoridades estatales para frenar estos actos en los territorios ocupados refuerza una dinámica de confrontación permanente que beneficia los intereses políticos de los sectores ultranacionalistas de la coalición.