El traslado al Puerto de Ceuta se ha convertido en el centro de una fuerte controversia institucional, uniendo en las críticas a formaciones políticas de ideologías opuestas y a los propios representantes de las fuerzas de seguridad.
Desde las filas del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo ha calificado la operación de nefasta, asegurando que no se puede hacer peor en la gestión de las crisis migratorias que afectan a los territorios fronterizos.
Por su parte, socio de coalición del Gobierno como Sumar ha dirigido sus críticas hacia la actuación policial, acusando a los agentes de crear situaciones de inseguridad durante el desarrollo del traslado.
En paralelo, los sindicatos policiales han lanzado duras acusaciones contra el ministro del ramo, Fernando Grande-Marlaska, responsabilizándole directamente de poner en peligro la integridad de los agentes destinados en el operativo.
Esta situación de tensión en el entorno portuario se solapa con la reciente tensión institucional en torno a la gestión fronteriza y recuerda a la agitación política reflejada en noticias previas como el-pp-reactiva-la-citacion-a-marlaska-robles-y-albares-por-la-crisis-de-ceuta, evidenciando que el control de las fronteras meridionales sigue siendo un talón de Aquiles para el Ejecutivo.