Socioeconómico · Actualizado 25/09/2026

Cambios en la cúpula de WiZink en plena negociación con Unicaja

Iheb Nafaa deja la dirección del banco especializado en crédito al consumo mientras arrastra pérdidas millonarias.

Cambios en la cúpula de WiZink en plena negociación con Unicaja

Ilustración editorial de Sin Filtro — sin fotografía libre de derechos disponible para esta noticia.

El consejero delegado de WiZink, Iheb Nafaa, ha abandonado su cargo por motivos personales en un momento crítico para la entidad. Las funciones de la dirección serán asumidas temporalmente por el presidente Joaquim Saurina mientras continúan las conversaciones corporativas con Unicaja.

El consejero delegado de WiZink, Iheb Nafaa, ha decidido dejar su puesto al frente de la entidad bancaria por motivos estrictamente personales, según se ha comunicado oficialmente. Ante esta salida imprevista, las responsabilidades ejecutivas recaerán de nuevo sobre el presidente del banco, Joaquim Saurina, quien ya ocupó funciones similares durante una etapa de transición previa a la llegada de Nafaa en el año 2023.

Este movimiento directivo se produce en un momento de alta sensibilidad institucional, justo en medio de las negociaciones que WiZink mantiene con Unicaja para llevar a una posible operación corporativa. Ambas entidades financieras llevan manteniendo conversaciones formales al menos desde el pasado mes de abril, sin que hasta la fecha se haya anunciado ningún avance definitivo o acuerdo vinculante sobre el futuro de la fusión o absorción.

El contexto financiero de WiZink añade presión a la operación, ya que la entidad cerró el primer semestre de 2026 registrando unas pérdidas netas de 3,07 millones de euros. Aunque esta cifra supone una reducción del 55% respecto a los números rojos contabilizados en el mismo periodo del año anterior, refleja las dificultades persistentes del modelo de negocio especializado en crédito al consumo en el actual entorno macroeconómico.

Por su parte, los ingresos totales o margen bruto del banco entre enero y junio se situaron en 146,3 millones de euros, lo que representa un descenso del 1,6% en comparación interanual. Dentro de estos resultados, los ingresos por intereses netos cayeron un 0,4% hasta los 131 millones, mientras que las comisiones netas sufrieron un retroceso más acusado del 10%, quedándose en 14,8 millones de euros.

La llegada de Saurina busca aportar una aparente estabilidad y continuidad a la hoja de ruta estratégica ya diseñada, pero la coincidencia de este relevo con las negociaciones abiertas con Unicaja y la debilidad de los balances recuerda movimientos similares en el sector financiero donde los cambios de cromos responden a exigencias de rentabilidad. Esto ocurre apenas unas días después de la compraventa de viviendas cae un 5,1% en julio tras las subidas de tipos, y no parece casualidad en un ecosistema donde el crédito y el consumo sufren las restricciones monetarias.

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Otros medios, otras miradas

Hipótesis

En las operaciones de concentración bancaria como la que negocian WiZink y Unicaja, los principales beneficiarios suelen ser los grandes fondos propietarios y los accionistas mayoritarios que buscan limpiar balances, recortar costes operativos duplicados y minimizar pérdidas mediante la absorción de carteras de crédito al consumo. La salida de un primer ejecutivo en plena negociación suele interpretarse como un movimiento táctico para desbloquear vetos internos o preparar la estructura corporativa de cara a una integración donde las sinergias de personal y el cierre de oficinas se traducen inevitablemente en un endurecimiento de la presión sobre las plantillas y los clientes.

Históricamente, los procesos de consolidación bancaria en España durante ciclos de contracción del margen de intereses han seguido un patrón recurrente de absorción de entidades medianas o especializadas por parte de bancos comerciales más grandes y diversificados. Este ciclo de concentración se intensifica cada vez que el coste del dinero frena la concesión de crédito minorista y dispara la morosidad o la caída de ingresos por comisiones, obligando a los consejos de administración a rediseñar mapas de poder bajo el argumento de la eficiencia y la sostenibilidad del negocio a largo plazo.

Desde una perspectiva crítica ajena al relato oficial de la banca, este tipo de operaciones corporativas responden a una lógica de concentración oligopólica del sector financiero, donde las entidades especializadas en crédito rápido o tarjetas revolving buscan refugio en bancos tradicionales para capear la presión regulatoria y los costes judiciales derivados de la litigiosidad por intereses abusivos. Mientras la cúpula directiva se reconfigura y se negocian fusiones entre despachos, los sindicatos denuncian de forma paralela una presión brutal, opacidad y exceso de horas extra sobre los trabajadores encargados de sostener la operativa diaria de las entidades afectadas.

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