El Festival de las Ideas, que se celebrará en Madrid entre el 17 y el 20 de septiembre, afronta un cambio en su cartel de apoyos económicos tras la retirada de la aseguradora Allianz como patrocinador del evento. La decisión de la compañía llega después de que más de treinta figuras de la cultura y el cine, entre las que figuran Rodrigo Sorogoyen, Alana S Portero, Nerea Pérez de las Heras, Rodrigo Cuevas e Inés Hernand, anunciaran que pondrían en suspenso su participación en el certamen si no se rompían los lazos con entidades vinculadas a Israel.
Los participantes firmantes del comunicado conjunto justificaron su postura señalando que Allianz es actualmente el mayor comprador mundial de bonos del Estado israelí. Según los argumentos expuestos por el sector cultural, esta operativa financiera convierte a la corporación en un financiador fundamental de las acciones militares en curso en los territorios palestinos. Los críticos recordaron además que este rol económico aparece reflejado en el informe de 2025 elaborado por la relatora de Naciones Unidas Francesca Albanese, titulado De la economía de la ocupación a la economía del genocidio.
La organización de la protesta subrayó que la cultura no constituye un espacio neutro, sino un campo atravesado por relaciones de poder, intereses económicos y conflictos políticos de primer orden. Bajo esta premisa, creadores como Paula Ducay, Alberto Velasco, El Niño de Elche, Javier Gallego, Laila Yousef Sandoval, Rocío Molina y Eugenia Tenenbaum defendieron que un festival centrado en el pensamiento y el cuerpo no puede servir para blanquear a actores económicos que permiten la ocupación y el apartheid.
A pesar de la dureza del planteamiento, los firmantes aclararon que su intención no era señalar a los organizadores o trabajadores del festival, sino propiciar una revisión colectiva de los patrocinios corporativos. Esperaban con ello que el evento diera una respuesta pública que permitiera integrar el debate sobre los derechos humanos dentro de las jornadas de reflexión democrática programadas para los próximos días.
Este movimiento se produce en un escenario internacional marcado por una intensa presión sobre corporaciones e instituciones financieras por sus lazos con la economía israelí, y conecta directamente con un clima donde las sanciones británicas a los asentamientos: un gesto cosmético para calmar a Washington han sido objeto de debate jurídico e institucional en distintos foros europeos.